Aprende a manejar las emociones
En el trabajo y en la vida sentimos mucho más de lo que solemos expresar: frustración, presión, culpa, inseguridad, desmotivación, incluso enfado o tristeza. Y cuando esas emociones no se gestionan de forma adecuada, no desaparecen: se acumulan y terminan saliendo de un modo u otro.
En nuestras sesiones creamos un espacio donde puedas entender lo que sientes, aprender a escucharte y a escuchar, sin juzgarte y sin juzgar. Encontraremos las herramientas que te ayuden a mantener a raya a esas emociones.
No se trata solo de sentirte mejor, sino de volver a tu día a día con más calma y equilibrio.
¡Recupera tu bienestar emocional!
¿Para quién es este proceso?
Cuando las emociones te sobrepasan
Si sientes que cualquier cosa te descoloca, que estás más sensible o reaccionas con más intensidad de lo habitual, es posible que necesites herramientas para entender lo que te pasa y manejarlo mejor. Aprende a responder de forma más equilibrada.
Personas que viven en piloto automático
Si vas cumpliendo con todo pero por dentro te sientes que lo que haces no tiene sentido, irritable o con la sensación de vacío: necesitas saber qué estás sintiendo y darle un espacio. Te acompaño para que puedas identificar qué es lo que está ocurriendo dentro de ti.
Dificultades para poner límites
Cuando te cuesta decir que no, pedir ayuda o hablar de lo que te pasa sin miedo a molestar. La gestión emocional también consiste en aprender a comunicarte con seguridad y respeto, sin cargar con aquello que no es tuyo. Te ayudo a que esto no suponga una dificultad para ti.
Cómo trabajo contigo
A veces no sabes con exactitud qué sientes, pero si notas que algo dentro de ti no encaja. Si últimamente tus emociones te pasan factura, quizás ha llegado el momento de parar, mirar hacia dentro y empezar a cuidar lo que estás sintiendo. Esto no es debilidad: es atención consciente.
Reconocer lo que sientes
Aprendes a identificar tus emociones y darles un sentido, pues todas las emociones nos trasladan un mensaje. ¡Escúchalas!
Liberarte de la culpa o el autosabotaje
Empiezas a tratarte con más comprensión, rompiendo ciclos de exigencia que te agotan. Castigarte no es la solución, auto conocerte sí.
Poner límites sin miedo a decepcionar
Ganas seguridad para expresar lo que necesitas y marcar tus tiempos sin sentirte egoísta. Saber que lo que dices es justo lo que querías decir, sin dobles interpretaciones, es el arte de la asertividad.

